Serie sobre corrupción
Las políticas anticorrupción solo pueden avanzar si existe una presión social sostenida. Y esa presión solo puede surgir cuando la sociedad comprende la verdadera dimensión del fenómeno.
Durante las últimas décadas, las organizaciones internacionales han generado una cantidad extraordinaria de información sobre la corrupción y sus consecuencias económicas, políticas e institucionales. Sin embargo, buena parte de esa evidencia permanece dispersa, presenta importantes incongruencias y apenas ha sido incorporada a las teorías y a los análisis económicos y políticos. Esta serie persigue dos objetivos. En primer lugar, contribuir a la construcción de un nuevo marco analítico que integre esa información internacional, resuelva sus principales incongruencias y permita comprender mejor las transformaciones estructurales asociadas a la corrupción. En segundo lugar, contribuir a cambiar la percepción social de la corrupción, mostrando que no constituye únicamente un problema jurídico o ético, sino un fenómeno con profundas consecuencias sociales y para la vida de las personas, especialmente ante los desafíos que plantean la digitalización y la inteligencia artificial
Sin corrupción no habría deuda pública
Corrupción: la variable macroeconómica que no ha sido tenida en cuenta e invalida la teoría y los análisis económicos y políticos.
La documentación oficial publicada por Naciones Unidas, la Unión Europea y el Eurosistema demuestra que la corrupción ha adquirido una dimensión macroeconómica y constituye el negocio más lucrativo del mundo.
Dada esa magnitud, no es posible analizar adecuadamente el crecimiento económico, la productividad, el gasto público o la deuda pública sin incorporar la corrupción como una variable relevante del análisis económico y político.
El gráfico compara el incremento de la deuda pública y la corrupción estimada en las cuatro mayores economías de la Unión Europea durante una década. Según otras fuentes oficiales, la magnitud de la corrupción sería aún mayor.
